Una experiencia a seguir en otras facultades

Con el descanso que la mayoría de las asambleas se ha tomado durante las últimas semanas, aprovechamos para profundizar en una de las movilizaciones más prolongada de los últimos meses: la ocupación de la Facultad de Letras de la Autónoma de Barcelona. ¿Se podrán extender algunas de sus prácticas al resto de facultades tras la vuelta a las aulas?

El estallido del movimiento estudiantil está desconcertando a muchos, a profesores, a rectores, a los gobiernos autonómicos y central… ¡Incluso nos ha sorprendido a los propios activistas! ¿Quién pensaba a principios de este curso que habría una huelga de un mes en una facultad de Barcelona? ¿Quién imaginaba que el Rectorado de la Universitat de Barcelona estaría ocupado por los estudiantes incluso en Nochebuena, fin de año y el día de reyes? Al igual que se han mantenido la ocupación de Interfacultades en Zaragoza. Soplan vientos de movilización contra la mercantilización de la universidad que representa el proceso de Bolonia y el Espacio Europeo de Educación Superior (EEES). Es en Barcelona donde ha alcanzado una mayor dimensión en las últimas semanas en un movimiento que tiene como motor las asambleas de facultad. El hecho clave ha estado en las ocupaciones de facultades y en el paro de las clases. Entre el 18 de noviembre y el 22 de diciembre seis facultades de la Universitat Autònoma de Barcelona (UAB) fueron ocupadas por los estudiantes: Políticas, Psicología, Comunicación, Ciencias, Educación y Letras. La mayoría de estas ocupaciones duraron entre una y tres semanas. La paralización de la actividad académica fue acompañada de toda una programación alternativa con clases críticas realizadas por una parte del profesorado, charlas, debates y formación sobre la entrada de las empresas en la universidad, sobre los nuevos y devaluados grados, sobre la crisis económica, mayo del ‘68; o con la invitación a trabajadores de Nissan (empresa que quiere llevar a cabo 1.680 despidos) por poner sólo unos ejemplos. Se paralizó la actividad reglada, pero continuó el aprendizaje gestionado por los propios estudiantes. Hasta Navidades en Letras La Facultad de Letras ha sido la que más tiempo ha llegado a estar ocupada, en una huelga que ha durado cuatro semanas y media, hasta las vacaciones de Navidad. Se trata de un paro histórico: ¡no se vivía en la facultad algo así desde los años ‘70! La ocupación fue decidida y renovada cada semana en asambleas multitudinarias. En la tercera semana de ocupación tuvo lugar la mayor asamblea, con 600 participantes. Una buena parte de estudiantes participó en ella básicamente porque quería volver a las clases, pero después de más de dos horas de debate se acordó mantener la ocupación durante una semana más y tomar la decisión sobre su futuro en un referéndum la semana siguiente. En él participaron más de 1.000 estudiantes y el resultado fue continuar la ocupación hasta las vacaciones. De la experiencia de Letras saldrían varias lecciones. Contar con una asamblea que tenga la fuerza suficiente para ocupar una facultad que paralice la docencia es más posible de lo que parece a primera vista. Una ocupación de este tipo hace que el conjunto de los estudiantes se tenga que posicionar respecto a Bolonia, con lo que la asamblea ha involucrado a nuevos activistas y muchos estudiantes más han participado en ella. La ocupación sin clases es la forma más efectiva de presión: por primera vez las autoridades tuvieron que sentarse a negociar alrededor de un referéndum sobre Bolonia e incluso sobre una moratoria en su aplicación, hacer público el déficit de la UAB o los expedientes sancionadores.

Para parar el proceso de Bolonia se necesita avanzar hacia una huelga indefinida, como hicieron los estudiantes en Grecia. El ejemplo de la UAB muestra que algo así es posible. Incluso en facultades de la Autònoma que el año pasado no reunían en asamblea a más de 15 estudiantes, este año han paralizado su facultad dos semanas con asambleas de 200. Las cosas están cambiando muy rápidamente. Generalizar las buenas experiencias es indispensable para que el avance en el movimiento sea lo más intenso posible después de los exámenes de febrero.

Joel Sans, de Estudiants en Lluita y activista del movimiento en la UAB.

Artículo publicado en el periódico Diagonal, nº 93.

Más información de Estudiants En lluita al blog www.estudiantsenlluita.blogspot.com

 

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