Juventud y crisis

Miles de trabajadores emigran más allá de las fronteras del Estado español. Caravanas de jornaleros cruzan los Pirineos para trabajar en el campo. Esta situación podría recordarnos a los años cincuenta en plena dictadura franquista, pero no, es actual. Muchos de los trabajadores jóvenes que ahora emigran a campos extranjeros antes se dedicaban a la construcción, derrumbada tras la explosión de la burbuja inmobiliaria que tantos predijimos.

Pero no solo se ven obligados a emigrar jornaleros, también muchos jóvenes con un nivel de formación medio y universitario lo están haciendo. “Eso está bien, así disminuyen las listas del paro”, pensarán algunos.

Otros muchos y muchas tienen que renunciar a la emancipación e, incluso, volver a casa de sus padres. Además, cada vez son mas frecuentes los y las jóvenes con hijos pequeños que han quedado en paro, que no pueden emigrar o refugiarse con familiares, y caen en la pobreza (con ingresos un 60% menores a la media) en la que vive el 20% de la población del Estado español1.

Prácticamente la mitad de la totalidad de parados (más de 4 millones) son jóvenes menores de 30 años. Este colectivo, junto con el de las mujeres y los inmigrantes, es el más afectado por el desempleo. Uno de cada cuatro jóvenes incorporado a la actividad laboral está en paro, una tasa que está nueve puntos por encima a la de la UE. Además, el 40% de los jóvenes parados lleva más de un año buscando trabajo, por lo que pueden considerarse parados de “larga duración”. Por si esto no fuera poco, la tasa de temporalidad en el trabajo de los jóvenes es del 57%, 35 puntos más que la de los mayores de 30 años. El 65% de los ocupados por empresas de trabajo temporal son menores de 30 años de los que abusan una y otra vez las ETTs.

Comienza a hablarse de la “generación ni-ni”, jóvenes que ni estudian ni trabajan; entre los que estaban el 14% de los jóvenes en el Estado español en 2006, antes de la crisis estructural que sufrimos ahora. Muchos de estos jóvenes ya ni buscan trabajo engullidos por la desesperanza y la frustración2. A otro grupo de ‘jóvenes’, cuando ya no lo son tanto y superan los 30 años, se les cataloga como “adultescentes”, por la unión de adulto y adolescente, o lo que es lo mismo, “treintañeros bajo el síndrome de Peter Pan”. Trabajadores que se ven amarrados a una hipoteca durante toda su vida (la “Generación H” de algunos sociólogos) o no pueden emanciparse e, incluso, tienen que volver a casa de sus padres (a estos los mismos sociólogos les llaman “boomerang”). Trabajadores que, aún después de los 30, sufren índices muy elevados de precariedad laboral3. Como vemos, una pléyade de adjetivos se suman al ya famoso “mileurista”, todos ellos eufemismos para describir sin nombrarla a una precariedad cada día más frecuente.

Las respuestas más recientes del gobierno social-liberal de Zapatero a esta situación desesperada de precariedad, paro y emigración entre los jóvenes son una reforma laboral más que afianzará la precariedad laboral y una reestructuración del sistema de pensiones que obligará a trabajar más en el futuro. Además, los gobiernos central y autonómicos del Partido Popular (PP) y el Partido “Socialista” “Obrero” Español (PSOE) aprueban una y otra vez expedientes de regulación de empleo en empresas con beneficios que aprovechan para despedir a trabajadores fijos que, frecuentemente, son reemplazados por jóvenes precarios, habitualmente en empresas subcontratadas.

Muchas trabajadoras jóvenes posponen la maternidad obligatoriamente frente a esta situación de precariedad vital y la falta de servicios sociales y ayudas públicas (guardería, sueldos maternales, amplios periodos de baja, seguridad laboral frente al embarazo, comedores públicos, etc.). Y es que el Estado español destina entre 5-6 puntos menos del PIB a prestaciones sociales que la media de la UE4. La elección puede ser desesperada: trabajo o hijos, ya que el 75% de las trabajadoras se encuentra con problemas laborales al quedar embarazada. Esto hace que la maternidad en el Estado español sea una de las más tardías de Europa, acarreando problemas de fecundidad y gestación5.

La situación de un sistema educativo clasista tampoco es esperanzadora para muchos jóvenes de familias trabajadoras6. El porcentaje de abandono educativo temprano es del 30%, el doble de la media de la UE. PSOE y PP están poniéndose de acuerdo en un pacto educativo para intentar solucionar esto de la manera más fácil y perjudicial para los jóvenes de familias trabajadoras: adelantar la edad a la que decidan el itinerario educativo, lo que empujará a más jóvenes de familias trabajadoras a la Formación Profesional, frenando aún más su entrada en la Universidad. Universidad Pública que, por otro lado, está sufriendo en fuerte ataque privatizador7.

Por si esto no fuera poco, algunas de las medidas sociales anunciadas a bombo y platillo por ZP para los jóvenes funcionan penosamente. Por ejemplo, las ayudas del Ministerio de Vivienda para la renta de emancipación (210 euros mensuales para menores de 30 años que cobren menos de 22.000 euros brutos al año) tardan habitualmente más de un año en cobrarse8. Otros muchos jóvenes que decidieron comprar una casa ahora ven como pueden perderla. La desaparición de uno, o de los dos, sueldos de la pareja no les permite hacer frente a los pagos: antesala del embargo, es decir, del resquebrajamiento del proyecto familiar.

Esto ocurre cuando hay más de un millón de casas vacías, miles de ellas retenidas por los bancos a los que el gobierno ZP está inyectando miles de millones de dinero público mientras mantienen beneficios multimillonarios. Todo esto ocurre cuando las mayores fortunas, en plena recesión, aumentaron sus beneficios un 27% en 2009 respecto al año anterior. Por citar a uno de ellos, Emilio Botín, presidente del Banco Santander, revalorizó su patrimonio empresarial un 71%, hasta 885 millones9. Todo esto ocurre cuando el gobierno ZP ha gastado más de 1.600 millones de euros en la guerra imperialista de Afganistán, donde cada soldado nos cuesta 1.300 euros al día10. Tropas españolas invasoras que reprimen y asesinan a la población nativa haciéndole el juego a Estados Unidos y en las que han muertos ya cerca de 100 soldados, muchos jóvenes de familias trabajadoras que acuden al ejército español empujados por la ausencia de perspectivas laborales o en busca de la nacionalidad.

Algunos especialistas afirman que frente a la situación de precariedad generalizada que viven muchos jóvenes trabajadores el único refugio que les queda es el retorno a la etapa adolescente. Sin embargo, cada día son más los y las jóvenes que luchan por transformar desde sus cimientos la realidad en la que viven. La lucha en las aulas y las calles contra el privatizador Plan Bolonia, la presencia numerosa de jóvenes en las recientes manifestaciones contra la crisis y contra la presidencia española de la UE o la participación en los foros sociales celebrados también recientemente en Madrid y Barcelona son ejemplos de que miles de jóvenes no se conformar con lo que les viene impuesto desde arriba y se organizan para luchar desde abajo.

Por Jesús Castillo, es militante de En Lucha.

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Puedes leer también nuestra revista de este mes La Hiedra

Notas

1. Público – 24/12/2009 – La crisis marca las fiestas de los olvidados.
2. El País – 03/09/2009 – Un 14% de los jóvenes españoles no estudian ni trabajan.
3. El País – 25/10/2009 – La generación ‘peter pan’ está hipotecada.
4. Público – 03/01/2010 – España, muy lejos de la UE en protección social.
5. Agencias – 10/12/2009 – El 75% de las trabajadoras ha tenido problemas laborales por tener hijos.
6. Castillo, J. El sistema educativo capitalista: una máquina trituradora de esperanzas de futuro. http://www.enlucha.org/?q=node/1779
7. Castillo, J. Bolonia en Marcha: precarización, mercantilización y privatización en la Universidad Pública. http://www.enlucha.org/?q=node/1779
8. Público – 30/11/2009 – 60.000 jóvenes pendientes de 210 euros.
9. Público – 28/12/2009 – Los ricos ganan un 27% más en año de recesión.
10. La Vanguardia – 6/12/2009 – Un soldado en guerra supone un gasto de 1.300 euros al día.

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